Alumbrado inteligente: reduce la luz cuando no hay nadie por la calle

Alumbrado urbano Getafe_PhilipsComo hemos visto en otros posts (aquí o aquí) de nuestro blog “hermano” Domokyo, los sistemas domóticos permiten controlar de forma automática y eficiente el uso de la luz en habitaciones y despachos que realmente estamos usando. Si a determinadas horas de la noche ocurre lo mismo en la calle, ¿no podría aplicarse el mismo criterio para el alumbrado urbano? Fabricantes como Phillips ya lo están proponiendo a algunos ayuntamientos y Sant Joan d’Alacant sido el primero en llevarlo a la práctica. Fruto de la estrategia de ahorro energético que sigue este municipio, el centro de la ciudad cuenta con un sistema de iluminación inteligente que adapta su luminosidad al flujo de tráfico, el paso de personas la luz ambiente y el horario.

Alumbrado inteligente_Ayuntamiento Sant Joan Alacant

El sistema, denominado Lumistep Xtreme, adapta la duración del alumbrado nocturno calculando su punto medio y a partir de este cálculo reparte las horas de reducción del flujo de las lámparas y su potencia. Durante las horas de baja intensidad, el sistema corrige la luminosidad si el tráfico rodado cambia. Combinado con lámpa

ras CosmoWhite y el sistema Cosmópolis (lanzado en 2005 y que ya utilizan 50 ciudades en todo el mundo), esta instalación ofrece luz de mayor calidad y confort visual con un ahorro adicional en consumo eléctrico y costes de mantenimiento.

Durante la prese

ntación del proyecto, el alcalde Edmundo Seva explicó que Sant Joan es el primer municipio de Europa al que Phillips ha ofrecido instalar este sistema. Pablo Celdrán, concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, explicaba dos meses depués de su instalación que el efecto de regulación automática al paso de coches o peatones es sorprendente. Por las reacciones de los vecinos de la zona, cree que, en su nivel más bajo la cantidad de luz es suficiente y no genera sensación de inseguridad.

La instalación de estas farolas ha tenido un coste de 39.000 euros y forma parte de un proyecto mayor de renovación de alumbrado en 30 calles y en oficinas municipales financiado con los fondos del PlanE 2010. Cuando esté terminado evitarán la emisión de más de 40 toneladas de CO2 y supondrá un ahorro de más de 100.000 euros anuales en consumo eléctrico.

Philips proyecto BenissaLa solución implantada en Sant Joan supone un cambio en la tendencia seguida durante los últimos 30 años en iluminación urbana. El alumbrado de calles y barrios era un signo de progreso, desarrollo y seguridad ciudadana; más tarde se empezó a iluminar edificios que, por su interés turístico o función institucional, debían destacar en su entorno. Todo esto está muy bien pero es posible que se nos haya ido la mano en la cantidad y potencia desplegadas: ya hace años que organismos científicos y grupos ecologistas critican el grado de contaminación lumínica alcanzado en Europa. Ahora, en un contexto de escasez energética y recortes presupuestarios, la solución a largo plazo no es apagar la mitad de las farolas instaladas (lo que decidió Valencia, por ejemplo, en mayo del año pasado) sino por apostar por nuevas tecnologías más eficientes que además permiten utilizar el nivel de luz adecuado a una calle con tráfico y actividad o a una noche tranquila en la que solo se “pasean” los gatos.