Bombillas de bajo consumo, uso y desuso

Hablamos antes acerca de las bombillas de bajo consumo, de su utilidad en un mundo cada vez mas en problemas por el cambio climático. La realidad, empero, nos indica que pocos de nosotros hemos optado por suplantar todas las bombillas incandescentes de nuestra casa por bombillas de bajo consumo.

La pregunta es ¿por qué? Bueno, se me ocurren algunas respuestas posibles, pero la que ocupa el primer puesto es que son caras. Sí, son más caras que las bombillas tradicionales y aunque tienen más vida útil nos mostramos reacios a hacer la inversión inicial, ¿no es cierto?

La segunda respuesta posible es que no iluminan igual. Mucha gente desconoce las mejoras que han tenido estas bombillas en los últimos años y sigue pensando que tienen luz blanco-azulada muy fría, una luz de hospital, poco apta para un hogar. Bueno, yo reconozco las mejoras y creo que en algunos espacios funcionan muy bien, pero no me terminan de convencer.

Y la tercera respuesta posible es que todavía muchos dudamos del ahorro real que supondría cambiar todas las bombillas de casa por bombillas de bajo consumo, y además, pensamos que debería ser la industria y no el usuario común el mayor agente de cambio.

Ninguna respuesta me satisface asĂ­ que pienso que la realidad es una combinaciĂłn de las tres. Son caras, no nos gusta su luz y pensamos que el ahorro forzoso siempre recae sobre la gente comĂşn. Pero, entonces, Âżse deberĂ­a imponer por ley el uso de las bombillas de bajo consumo?

Vaya pregunta, suma apoyos y rechazos. Las bombillas de bajo consumo son eficientes en algunos sitios y en otros no. Entonces, ¿si suplantamos todas las bombillas incandescentes cuánto bien y cuánto mal hacemos?

Pues mi opinión es la misma que la de muchas personas: deberíamos encontrar un punto medio. En él las empresas deberían suplantar sus bombillas incandescentes por bombillas de bajo consumo ya que utilizan luz artificial durante toda la jornada laboral y hasta durante la noche en el caso de plantas con horarios nocturnos. Nosotros, los usuarios domésticos, deberíamos colocarlas solo en aquellos lugares que necesitan estar siempre iluminados (la cocina, el estudio, el comedor) dejando para el cuarto de baño o el garaje, por ejemplo, las bombillas incandescentes. A esto podríamos sumar el desenchufar los electrodomésticos en desuso o el no encender luces como forma de decoración.

Lo que indica dónde va cada tipo de bombilla es la cantidad de tiempo que el lugar debe estar iluminado. Hay que considerar que el encendido de una bombilla de bajo consumo consume más energía que el de una luz común así que debe ser equilibrado con mayor cantidad de tiempo de encendido. De esta forma las sociedades serían consumidores energéticos responsables.

Por último, muchos países han implementado programas de sustitución, regalo y canje de bombillas e incluso han establecido fechas límite a partir de las cuales no se venderán bombillas incandescentes. El objetivo es cambiar el panorama energético a corto plazo, pero no toda la gente se muestra de acuerdo y las opiniones son muy diversas pues en materia de bombillas de bajo consumo no todo lo que brilla es oro. Por ejemplo, ¿es cierto que las bombillas de bajo consumo duran más? Es una pregunta que todos se hacen, ya la que tratamos de contestar en un post anterior.

Luces LED, Âżel futuro?

La tecnología LED ya está en nuestra vida diaria y no es cosa del futuro pues la vemos en los móviles, en algunos semáforos, ordenadores y luces de encendido/apagado de muchos equipos. Suena como la gran promesa en materia de ahorro energético y en el conocimiento popular salen a competir con las bombillas de bajo consumo.

LED significa Diodos Emisores de Luz y son dispositivos sĂłlidos que generan luz mediante una corriente continua de bajo voltaje que circula por un material semiconductor. ÂżEl resultado? Fotones de luz.

Las luces LED han recibido el apoyo de Greenpeace, por ejemplo, porque se presentan como eficientes, eco friendly, duraderas (entre 35 y 50 mil horas), permiten controlar el haz de luz, son de colores, alcanzan su máxima eficiencia más rápido que las de bajo consumo, se pueden atenuar, son eficientes tanto con frío o calor y no tienen mercurio.

¿Y por qué no están en todos los supermercados y en nuestras casas? Pues son muy caras de fabricar y no son tan potentes. Si resuelven esos dos puntos, entonces las veremos más. Mientras tanto tienen precios extremadamente caros y muchos consumidores dicen que han invertido lo suyo y quienes las hayancomprado afirman que no sirven para iluminar. ¿Tu las has probado?