Cáscaras de plátano para descontaminar el agua
No os olvidéis de la mosquitera. En un viaje por América Latina descubrí que era el mejor amigo de un mochilero, tras recibir la visita poco amistosa de unos cuantos mosquitos que se dieron un festín aprovechando mi falta de experiencia con bolsa a la espalda. Afortunadamente, mi compañía teniá más experiencia y enseguida casi me obligó a acudir a un centro médico para recibir tratamiento contra la malaria, muy habitual entre aventureros occidentales de poca monta como lo era yo por entonces.
No se si el nivel de importancia es superior o similar, pero otro elemento indispensable son las pastillas potabilizadoras, muy útiles para senderismo en lugares poco ecológicos, a no ser que estéis dispuestos a arriesgaros a la mayor diarrra que jamás hayáis conocido y que en casos extremos os puede matar por deshidratación.
No son caras y aunque así fuera, siempre es más barato que extraditar un cadáver desde el culo del mundo, así que si no es por ti hazlo al menos por tu familia, que no están los tiempos para costear velatorios de extrarradio.
El problema que existe con este y otros medios más industriales para la descontaminazación del agua es que sus efectos en la naturaleza suelen ser muy contaminantes. El componente principal es el carbón activado, que acaba nuevamente en los ríos, de ahí a las cosechas de los campesinos y por ende y en muchos casos directamente a los consumidores.
Como cualquier ayuda para un planeta que agoniza es muy bien recibida y además, porque ponerse verde está de moda, un grupo de investigadores brasileños parecen haber encontrado un remedio que resultaría efectivo.
Esta misma mañana me he comido un plátano. No estoy muy seguro de su procedencia canaria porque ni tenía pegatina y además es del Mercadona y arriesgándome al equívoco, he oído que los importan de Marruecos por aquello de la mano de obra y el ahorro de costes. Mayor error sin embargo ha sido tirarlo a la basura porque al parecer tienen propiedades “mágicas”. “¿Brujería?”, que diría Torquemada. No, ciencia.
Un grupo de investigadores de la Universidad Federal paulista (Sao Paulo, para los no cultivado en eso de los gentilicios) de Sao Carlos, ha desarrollo un método para descontaminar el agua utilizando precisamente las cáscaras de esta fruta tan propicia también por aquellos lares. Al final los guanches se van a cabrear.
Utilizando el principio químico de atracción entre los opuestos, (y del amor que diría el poeta), las mondaduras del plátano
contienen un gran número de moléculas de carga negativa que atraen a los metales pesados y de carga positiva. Algo parecido a lo que le sucedía a Aznar con Pujol. La cabeza visible del proyecto es la doctora en ciencias químicas Milena Boniolo, que explica el proceso para los más profanos en la materia.
Las cáscaras se colocan sobre una bandeja y se dejan secar al sol durante al menos una semana. Después se tritura el material y se pasa por un tamiz especial para conseguir que las partículas tengan una forma y un tamaño uniforme. El resultado es un polvo fino que se añade al agua contaminada en una proporción de 5 miligramos por cada 100 miligramos de agua. Con una sola pasada se obtiene una tasa de descontaminación superior al 65%, y según sus reponsables con varios intentos se consigue una potabilización casi total.
La investigación fue presentada como tesis en el Instituto para la Energía y la Investigación Nuclear (IPEN) (curiosamente en Perú), utilizando agua contaminada con uranio, aunque la doctora Boniolo afirma que el resultado también es exitoso con otros metales más comunes como el cadmio, el plomo o el níquel.
Ahora están en el proceso de búsquedas de socios capitalistas para conseguir su producción a nivel industrial y con tal fin el equipo se desplazará a Europa para participar en varias conferencias y encuentros con otros especialistas del sector.
-A lo colombiano-
Por más que rebusco en la basura no consigo encontrar la dichosa cáscara. Lo mínimo que merezco es seguir redactando este artículo con las manos oliendo a desechos, porque va a resultar que soy el único tonto que no conocía las propiedades extra de lo que para mi era una simple envoltura.
Y es que a los científicos brasileños les ha salido competencia de unos compatriotas de continente, que aseguran ser los primeros en descubrir el hallazgo. Concretamente tiene pasaporte colombiano que a pesar de votar como presidente al gemelo político de Uribe, parece que allí también hay vida inteligente más alla de las caderas de Shakira.
Andrés Felipe Cordero es un joven científico de apenas 24 años de la Universidad del Quindío, que afirma haber sido pionero en el descubrimiento de los residuos agrícolas, entre ellos las cáscaras de plátano, como descontaminantes efectivos del agua.
“Lo que hice fue aprovechar los residuos para limpiar el agua, así reemplacé el carbón activado por la resina de plátano y de esta manera, el biodegradable puede absorber con mayor eficacia”. Así lo cuenta el propio Cordero al diario colombiano El Tiempo, en unas declaraciones el pasado mes de noviembre.
El resultado es una “resina fenólica” y entre sus muchos beneficios, resulta más barato que el carbón activado. Para descontaminar un litro de agua solo se necesita 60 gramos de la resina y el resultado al menos en las pruebas y en el papel es sorprendente.
Para el níquel su efectividad es de un 99,14 %, mientras que el carbono activo apenas llega al 30% y para el cromo alcanza niveles de un 76%, muy superior al 20% de su competidor contaminante. De momento y a la espera de novedades, la propuesta colombiana lleva ventaja.
La investigación ya ha sido publicada por la prestigiosa revista alemana Ionic y su responsable asegura que ya han sido varias las empresas internacionales que se han interesado para su producción en cantidades industriales.
Y aunque ambas iniciativas podrían ser complementarias y sumar así efectividad, hay mucho dinero en juego y eso seguro provocará empujones desleales en la carrera del plátano. Poderoso caballero.

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