Todo lo que hacemos tiene sus consecuencias. Simple acción reacción. Allá por donde pasa el ser humano va dejando su rastro y aunque en contadas ocasiones la huella es simétrica y de buen aspecto, en la mayorÃa de los casos como Atila, por donde pisa no vuelve a crecer la hierba.
No seáis mal pensados. No soy un advenedizo del apocalipsis ni un alumno (des) aventajado de Thomas Hobbes. Creo en la buena intencionalidad del hombre y en su particular habilidad para poner remedio a los problemas, eso sÃ, causados por sà mismo. La Biblia se equivoca porque no somos polvo. Es más bien basura. Puedes ser la persona más importante del mundo, conseguir la vacuna contra el cáncer o el remedio para la vida eterna, que vuestro legado más allá de los libros de historia será un montón de basura apestosa y contaminante.
Los más de seis mil millones y medio de habitantes que poblamos el planeta producimos cerca de 2 billones de toneladas de basura al año. 500 kilos por persona en solo 12 meses de las cuales solo se recicla un 15% y eso según los más optimistas. Los desechos copan una parte importante de tierra y mar y seguro que más de uno nadando en Benidorm ha podido comprobarlo.
Algunos no se tapan la nariz. La basura puede tener una segunda vida útil y como los investigadores son ratas de laboratorio capaces de ver donde otros ni siquiera podemos oler, como ya he dicho existÃa remedio y estaba al alcance del cubo.
Si ya somos muchos, pasado mañana, en el 2050, nueve mil millones de habitantes compartiremos planeta, por lo que es
previsible que el volumen de desechos suba de forma exponencial. Esto, unido a la escasez de los recursos naturales ha servido como incentivo a un prestigioso equipo de arquitectos para diseñar lo que han bautizado como ciudades verticales construidas con residuos reciclados.
El proyecto, del estudio Mekano consiste en la construcción de pueblos enteros de forma vertical con basura previamente tratada, prensada y ensamblada y cuyo funcionamiento sea completamente limpio y autosuficiente.
Avalado por muchos de los más importantes arquitectos del mundo, este nuevo asentamiento colectivo podÃa contar con rascacielos de más de 1000 metros de altura capaces de albergar hasta 100.000 habitantes. Ocio, vivienda y trabajo, un tres un uno todo junto y aunque para los amantes del espacio pueda resultar un poco claustrofóbico, los expertos aseguran que los beneficios serÃan notables.
Una ciudad convencional como la anteriormente descrita ocuparÃa una superficie aproximada de 4 kilómetros de diámetro mientras que las verticales tan solo necesitan de apenas 1 kilómetro de diámetro, por lo que en primer lugar el ahorro del terreno serÃa significativo.
Además, según expertos internacionales en gestión de aguas y riesgos naturales, entre ellos algunos españoles, las construcciones verticales hacen un uso mucho más eficientes del consumo de agua, pudiendo aprovechar casi la totalidad de la que procede de las lluvias. Es posiblemente el más importante punto a favor para los que apuestan decididamente por este tipo de construcciones ya que el aumento de los niveles de deforestación, actualmente en cifras alarmantes, tendrá como consecuencia sequÃas cada vez más severas y prolongadas.
Soy de los que disfruta del paseo matutino al trabajo. No tengo coche y mis piernas agradecen un poco de ejercicio antes de pasar ochos horas sentado en una silla incómoda delante de una pantalla de ordenador. Como en Ecolosfera pretendemos que cada artÃculo sea una balanza más o menos equilibrada, he ahà un punto en contra antes de otro más a favor.
Los expertos, o llámalo x, afirman que en una capital media los ciudadanos invierten un total de cuatro horas y media en desplazamientos, buena parte en embotellamientos de tráfico durante el trayecto al puesto de trabajo. En las ciudades verticales, la obligación de cada dÃa está frente a la puerta de casa. No evitará el madrugón pero supondrÃa un ahorro de energÃa del 75%, y una reducción de las emisiones dióxido de carbono de hasta en un 90% para alivio y bienestar de un planeta asmático de tanto humo.
Con el prototipo existente en la actualidad y a la espera de las investigaciones pertinentes, este tipo de construcciones, aunque de inspiración verde, necesitarÃan de energÃas contaminantes para funcionar, aunque en un futuro su mantenimiento pretende ser 100% sostenible, gracias al aprovechamiento de los gases que liberan las basuras como materias prima de biogás y a unos aerogeneradores colocados en las varillas que sirven como guÃa para los edificios.
El trabajo del estudio Mekanos ha sido pensado para ser desarrollado en la ciudad de El Cairo, una de las más contaminadas del mundo y cuya principal herramienta para eliminar las basuras, los cerdos (aunque parezca mentira) sufrió un varapalo considerable a causa de la fiebre porcina.
Pocas veces sucede pero no sé muy bien donde posicionarme. No creo que todo lo que tenga la etiqueta verde debe ser aceptado sin reservas y es que la ecologÃa se ha convertido en un negocio multimillonario del que muchos pretenden beneficiarse. Soy de los que no soporta a sus vecinos. Si los cuatro pisos con los que comparto edifico ya me parecen demasiados, habitar el mismo hormigón con todo el pueblo es una idea por la que no apostarÃa.
Aunque al menos sobre el papel los beneficios para el medio ambiente son evidentes, creo que deben existir otras alternativas al hacinamiento, y es que el problema no radica en la ocupación de la tierra sino en la explotación desmesurada y sin ningún tipo de lÃmite de los recursos naturales.
En el término medio está la virtud pero como la especia humana funciona de extremo a extremo hoy acorralamos el planeta y mañana dejamos que sea él quién nos meta en una jaula.

















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