2may 11

Samso, la isla verde

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samso1 320x200 Samso, la isla verdeOs escribo desde Madrid. En esta ciudad limpiar los cristales es un acto de fe. Media hora con el trapo, buscando tu reflejo y a los diez minutos la mugre comienza a extenderse por los bordes. Puede que la señora Ana Botella desconozca la situación. Resulta lógico, las limpiadoras sudamericanas no molestan a la señora de la casa para nimiedades sin importancia y en los cristales tintados del vehículo oficial no se palpa la mierda.

A pesar de que la Consejera de Medio Ambiente se empeñe en negar la situación, cualquiera que pasee por la capital sabe que respirar sus humos acorta la vida. Es un desliz dialéctico a la ex primera dama se le escapó su inoperancia; solucionar los problemas de contaminación de la ciudad es una tarea imposible, dijo. Y no le valen los ejemplos de otras capitales europeas, y no le valen los consejos de las asociaciones de ecologista y no le valen los viajes “oficiales” que realiza al extranjero buscando recetas para el gris panorama.

Como para coger aviones los políticos siempre están dispuestos a sentar el culo en business, desde Ecolosfera vamos a aconsejarle a la Botella un destino turístico antagónico a sus dominios capitalinos.

Dinamarca es un país para disfrutar. Presume de ese comportamiento nórdico que le ha convertido en ejemplo a seguir por el resto del mundo, y aunque todo lo reluciente tiene sus bajos fondos, vamos a pasar inadvertidos por la cara menos amable del país.

En 1997 el Gobierno danés convocó un concurso público para todos los pueblos y ciudades de la nación con el objetivo de hallar un espacio donde fuera posible desarrollar un hasta entonces inaudito experimento ecológico, con las últimas tecnologías y en condiciones normales. El fin último era fomentar la utilización de energías renovables transformando la localidad elegida en un espacio autosuficiente haciendo uso exclusivamente de fuentes de energías limpias.

Según la administración centenares de municipios presentaron su solicitud y fue una comisión de expertos (esperamos que nos sean como los de aquí), los encargados de seleccionar a Samso.

Seguramente no han oído hablar de ella. Afortunadamente no es un destino turístico del famoseo y la prensa de los higadillos no lo ha puesto en el punto de mira del turismo de masas. No tiene playas paradisíacas, no hay hoteles de pulserita con bebida de garrafón y comida barata, ni británicos borrachos persiguiendo chicas como Benny Hill, pero Samso tiene algo mucho mejor. Si un madrileño del reino de la Botella fuera a parar aquí, al respirar la primera bocanada de aire pensaría que hasta entonces nunca había respirado de verdad.

Esta pequeña isla danesa está habitada por apenas 4100 habitantes, con una superficie de 114 kilómetros cuadrados. Es unasamso 3 320x240 Samso, la isla verde isla verde, una utopía hecha realidad que demuestra con fundamentos que existe una alternativa de vida compatible con el respeto al medio ambiente.

Un lugar que en apenas una década se ha convertido en un ejemplo de sociedad del futuro y que es visitado por un millar de profesionales al año que viajan a la isla en busca de ideas para trasladar a sus lugares de origen.

La arquitectura de la zona está plenamente marcada por su función medioambiental. La totalidad del consumo eléctrico de sus habitantes y el 75% de la calefacción proviene de energías renovables, gracias a una primera frase donde se construyeron 11 aerogeneradores con una capacidad de 1 Mw cada uno, a los que años después se sumaron otros 10, de 2,3 Mw de potencia.

En el caso de que por condiciones climatológicas los molinos fallaran, la isla tiene garantizado el suministro gracias a un cable conectado con la localidad de Jutlandia.

Como la finalidad de Samso es la sostenibilidad al 100%, las emisiones que de momento no se pueden evitar, como el transporte interno de personas y mercancías o los transbordadores que conectan con Juitlandia, son contrarrestadas con la producción de las llamadas turbinas “offshare”, haciendo neutral la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera.

Todo esto no sería posible sin un compromiso pleno de los habitantes. Los cubos de reciclado no sirven de nada si los ciudadanos no estamos dispuestos a usarlos y la clave del éxito de Samso radica en la voluntad de sus vecinos.

Muchos de ellos han invertido dinero en este gigantesco proyecto con participaciones en la propiedad de las turbinas, que comparten con el Ayuntamiento, el cual posee cinco aerogeneradores cuyos beneficios a su vez se invierten en uno de los edificios más representativos de la ciudad, la Academia de la Energía.

Fundada en 2007 su funcionamiento, en consonancia con la idiosincrasia de la isla, es limpio y sostenible, fruto de la energía solar y de la reutilización del agua de las lluvias. El recinto se ha convertido en una referencia internacional en la lucha por la sostenibilidad y contra el cambio climático, donde se asesora gratuitamente a vecinos y emprendedores, organizan convenciones y talleres y se realizan nuevas investigaciones con soluciones energéticas verdes.
Dinamarca es un país con un invierno duro. Debe ser el precio por ser altos y rubios y es que los bajitos y morenos nos hemos quedado con el calor. El gasto en calefacción es por tanto considerable pero Samso también ha conseguido encontrar una solución que no envenene la atmósfera.

samso 2 320x235 Samso, la isla verdeLa central térmica de Brundby es una cooperativa vecinal que caliente 232 hogares con una producción media de 300 Mw anuales. Para su funcionamiento se utiliza la quema de 1200 toneladas de paja aportadas por más de 60 granjeros de la isla, que después reciben la ceniza par ser reutilizada como abono en sus tierras. Aquí todo tiene una segunda vida.

Por otro lado la planta de Norby-Maarup produce calefacción para 178 casas combinando la quema de cortezas de árbol con 2500 metros cuadrados de placas solares, propiedad corporativa de un grupo de vecinos.
Con la distancia objetiva del tiempo lo que un día se llamó el experimento Samso ha resultado ser todo un éxito. La isla acumula decenas de premios y el movimiento no para. Ya se estudia la implantación de nuevas medidas ecosostenibles, como las casas verdes o la obligatoriedad del uso de vehículos eléctricos.

Aquellos que argumentan que la baja densidad de la población es la que hace posible el proyecto, deberían saber que ese mismo pretexto fue utilizado por los detractores de la iniciativa Samso. La isla verde es una solución extrapolable a zonas más habitadas para la que solo es necesario dos elementos; iniciativa política y compromiso ciudadano y siendo sinceros o quizás pesimistas, tratándose de España ambas cosas me parecen imposibles. Ojalá me equivoque.